Flores de colores

Flores de colores   Flores de colores atadas a una valla y un pájaro muerto sobre el asfalto son, quizás, las únicas notas de color de un día gris que se agolpa en el parabrisas con minúsculas gotas como lágrimas. Se obstina en repetirse en repetirse en repetirse hasta acabar narcotizado por una ciudad que no cesa de girar. Todo gira en torno a la franja roja –como barrote– de mi taxi. Atrapado, el vacío se amontona con el aire de la calefacción; las sirenas mueren ahogadas en un mar de ruido; todos los caminos parecen el mismo. Y el pony gira una vuelta más en la noria; en la ciudad noria.

– Gran Vía 35. Son 37 con 50

–Aquí tiene, muchas gracias

– Gracias

( 40 euros. Otra carrera y dejo el infierno hasta mañana)

Es irónico: enciendo la luz verde de “libre”. A ver si hay suerte y no tengo que trillar demasiado la calle. Verde de monte, de mar…  espacios lejanos en los que perderme en el horizonte; verde que no veo. Sólo, a veces, cuando en una calle recta –tan recta como la luz de la tarde– todos los semáforos se ponen de acuerdo y acelero.

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¡¡Gracias!!

El Violín entrada

Hace varias semanas inauguramos la segunda exposición de Palagrafías en el Café El Violín, en la localidad madrileña de Getafe. Una vez más familiares, amigos  y más de un seguidor incondicional -según ellos mismos nos dijeron (¡gracias!)–nos acompañaron en ese día tan especial para nosotros superando nuestras expectativas.

En esta ocasión, volvimos a repetir la experiencia de preparar un pequeño recital en el que  Manuel leyó algunos de los relatos que acompañan a las fotografías de Noelia.

Y de nuevo la música también formó parte de ese día tan especial gracias al grupo Perros Flacos, que interpretó algunas versiones de Extremoduro y Fito & Fitipaldis arrancando los aplausos (muy merecidos) de todos los que allí estábamos.

El Violín_Noelia         El Violín_Manuel

El Violín_sala

El Violín_perros

Ese día más de uno os animasteis a llevaos a casa alguna de nuestras Palagrafías, tanto de las que estaban colgadas en las paredes de la exposición (prometemos que os las haremos llegar en breve), como las reproducciones en formato postal que pusimos a la venta . Así que una vez más, gracias, gracias y mil gracias.

El Violín_sala

Esperamos repetir de nuevo la experiencia, siempre tan gratificante, y veros a todos muy pronto.

Mientras tanto, podéis seguir disfrutando de este blog y de la exposición que permanecerá unos días más en el Café El Violín.

 

¡¡Exposición inaugurada!!

panorámica expoEl 26 de septiembre por la tarde inauguramos la primera exposición de Palagrafías en el Centro Cívico Los Pinos, de la localidad madrileña de Alcorcón. Al evento asistieron varios miembros del equipo de gobierno, incluido el alcalde, David Pérez.

Acudieron alrededor de 100 personas, entre amigos, familiares y vecinos de la zona. La sensación fue abrumadora, y de una gran satisfacción para nosotros al comprobar cómo la gente disfrutaba de nuestras palagrafías. La inauguración se completó con un recital en el que Manuel leyó algunos de sus relatos acompañado de música en directo.

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Queremos agradecer de corazón vuestra presencia a los que nos acompañasteis durante este día tan especial, así como a todos los que no pudieron estar y siempre tenéis palabras de ánimo para que sigamos con este proyecto.

Muchos nos habéis dicho que la muestra, de 11 palagrafías, os ha sabido a poco. Esperamos que podamos repetir la experiencia en un espacio más grande, donde disfrutar de nuevo con todos vosotros de nuestras palabras y fotografías.

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Respondiendo a las preguntas de algunos de los asistentes, os informamos de que todas las palagrafías están a la venta. La exposición permanecerá en el C.C. Los Pinos hasta el próximo 20 de octubre.

¡¡Gracias a todos!!

Las gotas caen

gotas

Las gotas caen como años en el cristal hasta que el limpiaparabrisas las borra. No dejan huella. Las borra. Rítmicamente las borra. Las gotas caen como días en el cristal hasta… Cuando viajas en el asiento del copiloto puedes pensar más, aunque quizá este no sea un buen momento para pensar. Creo que es mejor mirar por la ventanilla y dejar que las cosas pasen. Esa señal es demasiado pequeña y está demasiado oxidada para que uno la vea -Árbol. Árbol- por esta carretera tan frondosa. En mi ciudad tengo que buscar los árboles, aquí a uno le vienen al encuentro; como esa urraca también nos viene al encuentro para picotear un trozo de un gato un conejo -no sé- que yace en la cuenta. Grazna. Nos cruzamos con un hombre vestido y peinado de domingo. Supongo que va allí, una hora antes de que todos lleguemos. Viene por la carretera y, aunque está lloviendo, utiliza el paraguas como bastón. A mi madre tampoco le gustan los bastones, suele decir que eso es cosa de viejos mientras se ríe  -Caballos. Vacas- Cuánta belleza. Cuántos colores. De la gama del arco iris, entre animales y plantas, están todos aquí. El negro sólo lo llevamos nosotros. Pero…qué es eso. Qué han hecho. Una urbanización de casas enjambre junto al río. Cómo han sido capaces. Cuántos árboles habrán talado para hacer esta mierda. El hombre y la langosta. -Carretera.      Raya.              Raya.              Raya.             Raya.              Raya- Punto (.) Ya hemos llegado. Lo único que me extraña de este lugar es un cartel pegado en la entrada  que dice  “REGALO GATITOS”; el resto es  todo igual:  gente esperando fuera como reunidos. Gente esperando dentro despidiéndose. Flores. Abrazos. Lraigmas desordenadas. Y ese olor, ese olor a.. ¿Quién habrá puesto ese cartel? Acaso el animal que vimos en la cuneta es la mamá de esos gatos; quizá alguien la atropellara y ahora está intentando buscar respuestas a sus preguntas huérfanas. Como nosotros.