Si pudiera elegir

 

Si pudiera elegir

Si pudiera elegir me gustaría morir por una bomba atómica en la zona cero. Inesperadamente fundirme a mil grados centígrados. En un segundo. Y que mi sombra se quedara pegada al suelo junto a la sombra de una flor, por ejemplo.

– Tú lo que eres es un egoísta. Lo dices porque no quieres morir solo. No quieres que el dolor te haga buscar a Dios, ni tiempo para pensar en Él.

– No me hagas reír. Si Dios existe; al vernos, al ver lo que hizo, sin duda se hizo ateo y nos abandonó hace tiempo. Y que sepas que aunque vivamos juntos, todos moriremos solos.

Televisiones rojas bajo el cielo azul. El mundo grita sus desastres mientras cambiamos de canal buscando risas enlatadas. Un mundo feliz; con fútbol, grandes o pequeños hermanos, tele-comedias, tele-dramas, tele-vidas y risas, muchas risas enlatadas. Todo le pasa a los otros: guerras, efecto invernadero, hambre… Todo parece mentira hasta que “el directo” cae sobre ti como una bomba.

-Creo que voy a ir al desierto Nevada. Allí los americanos prueban las suyas antes de hacerlo con el mundo.

– ¿Y qué tiene de inesperado ir al desierto de Nevada y esperar a una bomba?

– No sé. Supongo que lo único inesperado allí

es

esperar una flor.