mi cabeza

Bangkok aeropuerto

mi cabeza

es una pecera

donde los peces giran y giran

y giran locos.

alguien los echó de comer                                        

alguien extraño

alguien

que siempre estuvo ahí –agazapado-.

 

( El otro día vi un gazapo / lo vi un instante que pasaba con el coche/ antes de salirme de la carretera/ y comprendí inmóvil/ el porqué alerta y frágil de esta palabra: como la vida. Es un algodón que huye/ entre pequeñas nubes de polvo.)

 

mi cabeza

tiene forma de casco de astronauta

que mira las estrellas

( Porque esa luz/ o cualquier luz/ puede ser una estrella que ya no existe por ejemplo)

que tiembla –como yo- y gira

y giran y giras alrededor

de la farola la polilla –apagada-.

las farolas, me refiero.

y el sol sale a ratos y esa luz

blanca como al nacer

nos ciega y la música en silencio y nosotros

obscenamente tristes seguimos

sin encontrar respuestas en la cocaína

y ya toca mirarnos

nuestras caras leprosas saliendo de la discoteca.

 

40º 40′ 54.04″ N 73º 57′ 59.44″ W

palagrafia Brooklyn
En el centro de Brooklyn

detenida en la esquina de la Avenida Atlantic y la calle Clinton
la anciana ciega y la comida
estaban
exactamente como él me la enseñó
en una fotografía.

Dentro de una caja de cartón y doce álbumes.
Le gustaba fumar abriéndolos.

Todas las tardes, durante los últimos doce años
,desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre,
exactamente a las 7 P.M. había hecho
una fotografía:

en color
de la misma vista
cuatro mil veces: una vagabunda cenando hot-dog´s
una vagabunda cenando hot-
dog´s (como cualquier poema)

Le gustaba fumar abriéndolos
mientras decía
“Nadie
se baña en el mismo río dos veces
menos ella.”

 

La Virgen

palagrafia caja

La Virgen

se convirtió en Dama de Corazones.

( a las 8 y 20 )

¡Qué le corten la cabeza!

El café

se derramó ( cayó en cascada hacia el techo).

                                                   Luego

                                             vino

                                    la vela

                     consumiéndose

           hacia

 ortned

.

Y las estampas que compuse

a modo de santuario: los libros

los folios, los discos, las fotos

desaparecieron

se desparramaron las excusas

y allí estaba

la caja que nunca me atreví abrir

y desde la que se monta

en espiral

toda la pira de mis recuerdos.

tras

paraguas

tras

fracasar la mañana

he vuelto a ver

fotos hoy.

y tengo no palabras

-bocanegra arena- que dicen:

“ayer sí”.

creo

que fui, sólo creo, tanto

como el oro al sol

caballo hace ya. entonces

por qué este arrebato

por qué

esta zarza agazapada en la ventana:

pasado

perdida escultura

y las heridas siempre 

dejan cicatrices. 2001 la sal

duele

cuando seca en los ojos, Beatriz.

           Beatriz

 

El hombre de hojalata

El hombre de hojalata

y la mujer

de hojalata

se abrazaron < clonk como de campana >

al encontrarse.

            – Cuánto tiempo. Cómo me alegro

            de verte

            – Yo también.

Y aunque quisieron decirse:

“ te he echado tanto de menos ”

sabían que esto

era Oz

y ellos vacíos.