Es una calle

Estambul Té

Es una calle pequeña entre dos avenidas. No tendrá más de 60 pasos -cortos- de largo aunque es ancha; lo suficiente para tener en el centro un jardín con dos filas de prunos a los lados. Han florecido. Es una calle pequeña teñida de rosa entre dos avenidas. Al final de ella, hay un hombre de unos “cuarenta y” cortando una ramita repleta de flores -lo hace con las manos y con delicadeza-. Cuando lo consigue, se la da a su hija que debe de ser quien se lo pedido porque no alcanza. Nada más dársela sonríe y se la acerca a la nariz para olerla. Toda la calle huele así. Después, se van andando despacio por la calle rosa agarrados. Él a su hija y ella a su ramita. Mientras, un mirlo oculto sobre un pruno canta. El mirlo y el pruno. El mirlo y el pruno. Canta. SUCEDE como diría Pablo Neruda en el primer verso de un poema. Todo esto sucede en la esquina de una calle pequeña mientras tomo un té de jazmín al sol en la terraza de un bar. Es un momento sencillo y hermoso -pienso- mientras remuevo el azúcar haciendo sonar el vaso como una campanilla. Pero no quiero pensar más; porque si pienso más la melancolía me arrebata el corazón porque sé que pronto caerá el sol entre los edificios y el frío vendrá con las sombras; que las flores se marchitarán dando paso a las hojas; que el mirlo se callará para ir a picotear la tierra en busca de alguna lombriz; y el hombre de “cuarenta y” ya no tocará más -delicadamente- una rama porque su hija, su niña, se ha hecho mayor tan pronto. Por eso no quiero pensar más; solo quiero sentir el calor del sol en la piel mientras se mezclan los olores de la calle pequeña y el jazmín -mientras- pasa la gente -mientras- el té se enfría. Ahora.

Creo que fue Mafalda

niños

Creo que fue Mafalda quien dijo: “ No crezcas. Es una trampa”. Si no me tomaran por un loco y sirviera para algo, se lo diría así a las claras a esos niños que ahora juegan a tirarse por el espigón del puerto una y otra vez. Les diría, por ejemplo, guarda tu alma en el frigorífico y congela este momento para siempre. Una y otra vez, es un juego parecido a “ a ver quién llega más lejos” : corren, gritan, saltan, vuelan y se zambullen en el agua sin más preocupaciones que jugar… Les diría ( creo que fue Baudelaire, aunque también podría haber sido Mafalda quien dijo: “la belleza es lo eterno que hay en lo efímero” ) lo afortunados que son siendo niños jugando con la belleza; siendo parte de ella… Solo espero, que años más tarde, no sean conscientes de esta pérdida porque sino -irremediablemente- se pasarán la vida buscándola como cualquier poeta.

 

Furiosos y heridos

palagrafia barco

Furiosos y heridos nadie

espera el amargo hablar

del silencio cicatrizado.

La negación ( untold )

que ningún viaje borra.

Nunca

se atrevió a decírselo nunca

miró hacia adentro.

Fue

un combate a muerte

entre él y él mismo.

-Se devastaron el corazón-

Y ahora, delirando ayeres

busca

su otro yo.

 

Podría decir

tarta chocolate

Podría decir: “Las sombras

se angostan en el mar de luna.

Ausencias vacían mi corazón helado.

Esquinas, rumores, alas

de mariposa se esconden

en el trasluz profundo…” Pero NO.

El problema de los poetas

es ese:  

            Que se ponen poéticos

pastosos, insoportables…

con el ego tan grande al que solo

cabe poner un gran lazo rojo.

Yo poético, le llaman    –dos “perlas nacaradas” caen por mis mejillas de la risa –

007, 008, 00 N con licencia poética

para matar de aburrimiento al público.

Público que

normalmente es su padre, madre, hijo, hijas

novio, novia, amigo, amigas… Este sufrimiento

es compartido por ellos

como una enfermedad. Lo sé.

(  Y lo siento. Gracias por aguantarme. Yo me incluyo )

Creo que fue el poeta Manuel Scroza

quien dijo que no hay malos poemas porque

tal vez, en algún lugar, alguien

encuentre el sentido

que tú no supiste decir.

Por eso, pido perdón a los poetísimos

si en algún momento se sintieron ofendidos

con este amontonamiento de letras

en vertical.

Pero si hay que elegir,  prefiero

los limones de Montale o la violeta silvestre de Basho.

Prefiero –repito- la sencillez en las palabras

como si te leyeran al oído y tú

en algún lugar, encuentres en ellas

el sentido que no supe decir:

            Las montañas y las tartas de chocolate

            me saben a ti.

 

 

 

Todas las mañanas

escaleras-reja

Todas las mañanas, a las 11 aproximadamente, viene un gorrión a mi ventana y canta. Y canta como haciendo de ruiseñor o canario. Canta torpemente. Claro, los gorriones no están hechos para cantar; los gorriones están hechos para posarse en las alambradas de espino o para acompañar a los ancianos en la espera comiendo migas. Debería salir a la calle; abrir la puerta, bajar por las escaleras-reja y dar un largo paseo hasta el parque; rozar con la palma de la mano algún arbusto ( o a alguien que pase ) y sentarme al sol en un banco cerca de su rama y preguntarle por qué ¿Por qué a mi ventana? ¿Por qué canta? Por qué de entre los cientos de ventanas-ojos de esta ciudad ha tenido que mirar los míos tristes. Por qué ( no sé ). Pero no salí. Me oculté ( como siempre ) en la terraza y le esperé quieto. Ávido como una planta que espera agua a las 11 de la mañana. Desmigajado por algo que ya no recuerdo. Le esperé. Y vino, y se posó y cantó torpemente un minuto veinte minutos( no sé ) como cada mañana; pero, justo, antes de irse, vi ( bueno, intuí: aquí todos los pisos están muy pegados) dónde miraba: La terraza junto a la mía ( ¿o es la mía ?) hay una pajarera llena de ruiseñores o canarios ( no sé ). En silencio.

 

el cabello amarillo tú

palagrafia tobogán

el cabello amarillo tú

tan lejos duna

o montaña distancia y yo

escarabajo verde azul

al sol -boca abajo-.             ( Nota: pensar más tarde si hay                              alguna relación entre nombre y posición:                                cara-abajo)

quiero decir,

si por lo menos tuviera

valor

1 minuto, 1 cigarro, 10 años más olvidaría

el corazón toc toc toc en la arena

que estalla y la boca ata,

y ya

no me miraras como a un niño.

entonces viento.

viento entre tus dedos entre

tus anillos

                   tus muslos…no.

no, no.

tus muslos no.

porque la presión y la sangre y

todas esas cosas que muerden

y me hacen tan igual

a ellos, a esos, lejos

susurran canciones auricular

en francés lobo.

no…

yo me acercaría

apartando la arena hasta

 ( ¿cuanto tiempo pasa

 entre

piedra y grano? )

te deslices

como en un tobogán.

 

o

huellas

     

                                      o
                                         p
                                  t        
                                        tiem
                              vien

                                      del

                    na

                                  re

                 a

                                    la

         en

                                ellas

   hu

                             mos

 Fui

Es un día bonito

abel

Es un día bonito

cálido

(de manga corta y refresco).

Las flores

se atreven a salir y

algún pájaro canta

alegre.

He visto volar mariposas

en el cielo, las moscas

juegan

en el haz de luz.

Hay pelotas rojas en el parque hay

un leve olor a jazmín…

Pero es invierno

-lo llaman efecto invernadero-

y es lo que tendremos que explicar

 

a nuestros hijos

 

cuando nos pregunten

por qué

no hicimos nada.

(Noticias)

40º 40′ 54.04″ N 73º 57′ 59.44″ W

palagrafia Brooklyn
En el centro de Brooklyn

detenida en la esquina de la Avenida Atlantic y la calle Clinton
la anciana ciega y la comida
estaban
exactamente como él me la enseñó
en una fotografía.

Dentro de una caja de cartón y doce álbumes.
Le gustaba fumar abriéndolos.

Todas las tardes, durante los últimos doce años
,desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre,
exactamente a las 7 P.M. había hecho
una fotografía:

en color
de la misma vista
cuatro mil veces: una vagabunda cenando hot-dog´s
una vagabunda cenando hot-
dog´s (como cualquier poema)

Le gustaba fumar abriéndolos
mientras decía
“Nadie
se baña en el mismo río dos veces
menos ella.”